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Relleno nocturno de palabras / Night filling of words

Updated: Jan 18, 2021


[English below]

Llego a un nuevo espacio, nos miramos de reojo, desconfiados y al mismo tiempo esperanzados...seremos el uno para el otro? Qué va a pasar entre nosotros? Qué vamos a vivir juntos?

Entro en un espacio limpio, claro, nuevo, vacío...como el cuaderno que quiero escribir aquí, como mi pecho estará dentro de poco, cuando haya conseguido deshacerme de todas las esperanzas que se me habían acumulado allí, cogiendo polvo, esperando pasar: la esperanza de un hogar, la esperanza de una relación, la esperanza de un amor con raíces.


El corazón me dice que sí, que me quede aquí. Que vacío es lo que necesito ahora.


 

Aterrizar en mi nuevo apartamento me ha dejado con ganas de, no sé, pegarme a las paredes, revolcarme por el suelo, proyectar la figura de mi cuerpo mientras bailo, impregnar todo el espacio con mi energía, habitar este espacio vacío y llenarlo de mí, convertir este sitio inicialmente ajeno en un hogar para mí. Para mí, pienso. Y sonrío.


Me siento en el sofá (£60) y miro las paredes, la mesa (£40), las sillas (free), las cajas por deshacer, el esplendor curioso de mis plantas -mi verde compañía- estirando sus ramas por fin. Quiero pensar que yo también estiro mis ramas, que estoy en el espacio para hacerlo.


 

Mi cansancio se traduce en una especie de chisporroteo eléctrico que sale de mí como sudor de la piel de un alterofílico. Me lo noto. Al principio pensé que sería un exceso de entusiasmo para compensar el dolor emocional, hablar con la boca muy grande para que no se escuche la tristeza.

Pero he llegado a la conclusión de que no es (sólo) eso: es realmente como si me hubieran enchufado a una red eléctrica que anima mi cuerpo y descarga suficiente energía en mi pecho como para izarme de la cama cada mañana como si tiraran de una cuerda atada al corazón.

Se me van ocurriendo historias a diario, cosas que descargar en forma de palabras aquí, mi blog secreto. No es que pasen muchas cosas por Reykjavik estos días, pero sí por mi cabeza, aunque se desinflan cuando llega la noche (noche: un término aleatorio aquí). Y entonces me desenchufo de la red eléctrica, y mi escritura pierde su chispa.


 

Y no doy para más, no doy para contar el nacimiento de una una zarzuela con Carlos por Laugavegur street, ni para describir canturrear Francisco Alegre (que ni me gustan las coplas) al salir de casa, ni para describir cómo mis emociones van cada una por su carril, el de la Alegría, el de la Emoción, el de la Tristeza... hasta que empiezan a saltárseme de un lado para otros y las de la Alegría de repente aparecen en el de la Tristeza, y éstas se llevan un susto y salen corriendo atropellando a las del carril del Enfado...un pollo, vamos.


Y estoy tan cansada que acumulo palabras para ver si puedo ser ingeniosa, pensando que escribo para mí, aunque sé que escribo para los demás, para sentirme acompañada por aquellos que me conocieron cuando yo escribía bien, cuando yo era ingeniosa, cuando podía llevarme horas escribiendo sin esfuerzo...pensando cómo se van a decepcionar al leer estos desvaríos, lamentando no poder ofreceros más. Más que yo.


 

English


I arrive at a new space, we look at each other from afar, suspicious yet full of hope... Are we a match? Will something good happen between us? What are we going to share together?


I enter a clean, clear, new, empty space ... like the notebook I want to write here, like my chest will be in a little while, when I get rid of all the hopes piled up there gathering dust, waiting to happen : the hope of a home, the hope of a relationship, the hope of a solid love.


My heart encourages me: yes, stay here. Emptiness is what I need now.


 

After landing in my new apartment I feel like, I don't know, taping myself to the walls, rolling on the floor, broadcasting my dancing silhouette on the walls, splashing the entire space with my energy, inhabiting this empty space and filling it with myself, turning this initially alien site into a home for me. For me, I think. And I smile.


I sit on the sofa (£ 60) and look at the walls, the table (£ 40), the chairs (free), the boxes to be unpacked, the curious splendor of my plants - my green company - stretching their branches at last. I want to think that I am also stretching my branches, and that I am in the space to do it.


 

My exhaustion translates into a kind of electric buzz coming out from me like the sweat from the skin of a weight-lifter. I feel it. At first I thought it was an excess of enthusiasm to compensate for the emotional pain, like speaking with a large mouth to silence the sadness.


But I have come to the conclusion that it is not (only) that: it is really like been plugged into an electrical network that animates my body and discharges enough energy into my chest to get me out of bed every morning, like pulling my heart with a rope.


And I cannot stretch myself more, I have no energy to describe the birth of a opera with Carlos on Laugavegur street, nor to sing traditional Spanish songs which I don't even like when leaving home, nor to describe how my emotions travel in their proper lane, Joy lane, Excitement lane, Sadness lane... until they start to jump from one side to the other, and those of Joy suddenly appear in that of Sadness, and they got scared and jump into Anger lane ... a mess, believe me.


And I am so tired that I pile up words to see if I can be smart, convincing myself that I write for myself, although I know that I write for others, to feel accompanied by those who knew me when my writing was smart, when I was witty, when I could spend hours writing effortlessly... thinking how disappointed you all will be when you read these ravings, and regretting I am not able to offer you more. More than me.


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